Rígida, semirrígida o blanda
Una bota rígida transmite cada movimiento al patín y protege en los impactos, pero exige técnica y es menos cómoda al principio. Una bota blanda es cómoda y abrigada, pero pierde precisión y soporte lateral.
Para patinar en ciudad, la semirrígida es el punto medio razonable: soporte suficiente para derrapar y flexibilidad suficiente para trabajar el tobillo.
Calce: el criterio que manda
La bota debe sujetar el talón con firmeza. Si al flectar la rodilla el talón se levanta, la potencia se pierde y aparecen ampollas. Los dedos deben rozar apenas la punta cuando estás de pie, y separarse al flectar.
El ancho importa tanto como el largo. Hay marcas de horma angosta y otras más anchas; probarse el patín sigue siendo la única forma confiable de saberlo.
Liner, cierres y durabilidad
El liner es el acolchado interior. Los liners termoformables se adaptan al pie con el uso o con calor, mejorando bastante el calce de una bota estándar.
Los cierres combinan cordones, velcro y hebilla. Cada uno aporta ajuste en una zona distinta, y conviene que la bota tenga al menos dos sistemas: solo cordones tiende a soltarse con el uso intensivo.